viernes, diciembre 16, 2005 

LUCERO

Como el lucero en el atardecer, única estrella en ese inmenso vació azul te me presentaste para calmar mis quejas, para colmar mis ansias. Pero has invadido un lugar de otra mujer y sobre ella has bailado desnuda y sudorosa, sonriente y complacida. Toda mía dueña del tiempo, dueña del viento que sopla a tu favor pero falto un segundo de tu atención y quedaste varando en mi sombra, en mi sueño, en tus recuerdos, en nada. Y tú, sin saberlo yo has clavado una espina en mi alma que pica y no deja de hacerlo y hoy ha sangrado un poco.

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